Quién es D10S
- Tomás Justoni - Frente Universitario
- 25 nov 2025
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 4 ene

Hoy hace 5 años murió uno de los mayores iconos de la cultura y el deporte argentino. Tengo la difícil tarea de embarcarme en describir todo lo que hizo y era, no simplemente como deportista, sino como hombre. Cuando hablamos de Maradona no podemos evitar hablar de sus raíces, las de un chico nacido en Villa Fiorito en el seno de una familia pobre; fue en los potreros, con las rodillas llenas de barro y con los pies descalzos donde Diego formó y pulió su talento. Él siempre fue un ejemplo de superación pero, siendo incluso alguien que logró salir de la pobreza por su propia habilidad y esfuerzo, jamás se le ocurrió culpar al pibe que anda descalzo por la villa de ser el artífice de su propia desgracia. Porque Diego era así, incluso estando en lo más alto del estrellato, decidió nunca despegarse de sus orígenes, demostrándolo con su cariño, con su hospitalidad, poniendo el cuerpo y el alma en hablar siempre de las clases que sufrían ante la falta de un Estado presente. El diez fue un héroe para los sectores relegados, un constante reivindicador que ponía en alto la voz de los trabajadores, los jubilados, los niños, quienes dejan la vida por la Patria.
El Diego en el 86 se hizo leyenda, se consagró como vengador de nuestros héroes de Malvinas y de las masas populares. Es contra Inglaterra, en aquella mítica Copa del Mundo que luego alzaríamos bajo un solo puño de victoria, donde logró brindarle una inmensa felicidad al pueblo argentino después de una década de sufrimiento, persecución y abandono. Con la Mano de Dios lograba robarle a los ingleses pero de la forma más limpia y bella posible. No les robó a sus pibes, sus tierras, simplemente demostró que un chico de la villa, negro, pobre, petiso, era capaz de ganarles en su propio juego. Pocos minutos después de tamaña hazaña, iba a demostrar que en él podían convivir el hombre que logró la mayor demostración de viveza, de picardía, y el hombre capaz de hacer el gol más hermoso de todos los tiempos. Todas estas fueron acciones que recorrieron un mismo sentido, una misma búsqueda: representar a su país y devolverle al pueblo argentino la sonrisa que había sido arrebatada por los ingleses.
25 de noviembre del 2020, día de la muerte del Diego. En un momento donde todos estábamos alejados del otro, hundidos en la soledad, no era el tiempo adecuado para permitir que tanta angustia se acumule entre las cuatro paredes de una casa. Pudimos ver que en una sociedad tan polarizada por la política había un elemento fundamental que era transversal a todo. Tuvimos la oportunidad de ver cómo personas portantes de pasiones tan distintas se fundían en un abrazo de angustia, dolor y fraternidad para recordar y hacerle honor a un ídolo de masas.
Nunca tuvo miedo a posicionarse, se mantuvo siempre firme junto a las banderas de Memoria, Verdad y Justicia, siempre se mostró opositor a la última dictadura (¿cómo, justo él, no iba a hacerlo?); era imposible que alguien como él no estuviera en contra de un régimen basado en el terror que dejó a familias huérfanas, madres y abuelas que buscaban desesperadas a sus hijos y compañeros. Maradona siempre se presentó como peronista y kirchnerista, lo demostraba cantando la marcha, declarando frente a las cámaras en su típico histrionismo “voy a ser cristinista hasta los huevos” o ayudando a los más necesitados. Porque su Diez no representaba solo su posición en la cancha, era un constante grito de rebeldía contra un Estado represor, contra una FIFA corrupta o para levantar de la miseria a un equipo que representa a los marginados de un país; él sabía entender que la pelota era mucho más que un simple juguete, era una herramienta para llegar al corazón de todas las personas. Diego era peronista porque no podía ser de otra forma, ¿cómo no iba a ser parte de un movimiento que siempre se preocupó por buscar un país soberano, anticolonialista, que reivindicaba los derechos del trabajador y del hombre de a pie? Todas las banderas por las que él había luchado en su vida se nucleaban en una sola fuerza política.
Diego siempre fue la contradicción, un hombre que viviendo en los mayores lujos siempre se mantuvo en la tierra. De un hotel 7 estrellas en Qatar a su humilde casa en Fiorito, porque Maradona es todo eso y mucho más. Hoy recordamos a Diego Armando Maradona con sus luces y sus sombras, como jugador, como héroe, con su soberbia y su humildad, con su divinidad y su humanidad, pero principalmente como aquel que siempre se acordó de hacer sonreír a un pueblo entero.



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