CRÓNICA DE UN PLENARIO LEAL

El pasado sábado 17 de octubre, Día de la Lealtad Peronista, nos encontramos en un plenario, con distintas comisiones. Pibes y pibas discutiendo, pensando en conjunto y debatiendo nuestras ideas como parte del campo nacional y popular.
La esperanza es lo que sostiene nuestra acción política. No la entendemos como un optimismo ingenuo, sino como una decisión: no dejar que el miedo, la bronca o la resignación sean lo último que sienta nuestro pueblo. Esos sentimientos existen y son legítimos, pero solo pueden ser un punto de partida desde el cual llegamos a quién está descontento para volver a encaminarlo hacia la idea de que un futuro más justo es posible. Ahora, nuestra acción política debe ser convencer al pueblo de que esa esperanza se construye en comunidad.
Hacerlo hoy es urgente. Vivimos en un país donde a muchas familias el sueldo y la jubilación no les alcanzan para llegar a fin de mes, donde se reprime a los jubilados que reclaman en la calle y a los estudiantes que defienden la educación pública. En ese contexto avanza una desesperanza social que busca convencernos de que nada se puede cambiar y de que cada uno se salva solo. Frente a eso, el peronismo tiene una respuesta histórica: un pueblo que se organiza descubre que puede construir su propio destino.
Esa tarea nos interpela también como organización. Somos el presente y el futuro de la Nación, y eso nos pone en un lugar de responsabilidad. Como peronistas tenemos la obligación de formarnos, de estudiar, de trabajar y de profesionalizar la tarea, para estar preparados cuando nos toque representar a nuestros compatriotas en los espacios de decisión.
Por eso nuestro Plenario Militante 17 de Octubre fue más que una fecha en el calendario. Fue la oportunidad de volver a poner la esperanza en el centro, y de hacer de la lealtad una práctica de todos los días. Este texto recoge lo discutido allí y lo traduce en acción.
En las comisiones se habló de la bronca construida por estos 2 años y 10 meses del gobierno de Javier Milei que no han hecho más que reivindicar a la gente pudiente y acechar, perseguir y hostigar al pueblo trabajador que se esfuerza cada día. En los distintos grupos de discusión se vio clara la necesidad del peronismo de reorganizarse y hacerlo reivindicando nuestro pasado, pero mirando el presente. Un presente cambiante, donde cada vez existen más variables, se crean nuevas identidades, donde la sociedad es cada vez más individualista y la gente está desesperanzada. Tenemos que volver a enamorar a la gente; no solo convocarla sino también motivarla por la militancia y por los ideales que defendemos.
También se remarcó la importancia de la presencialidad y su rol revolucionario en una sociedad donde la tecnología que prometía conectarnos encierra a cada uno en su mundo. Emerge como contracara de esto último la importancia del compañerismo como herramienta fundamental, no solo para la esperanza sino también para construir comunidad y así generar un horizonte hacia el cual tirar en conjunto. Además, tal y como la fecha demanda, se habló del antiperonismo -los gorilas de siempre-, y de su odio a quien es diferente, su deseo mantenido de eliminar a quien reivindica al pueblo trabajador.
Hablar del crecimiento de La Efervescente es también hacerlo del crecimiento de cada compañero y compañera que elige repensar nuestro movimiento un sábado a las 10:00 de la mañana, elige formarse, tener responsabilidades y poner su esfuerzo conformando proyecto colectivo, al servicio de una Patria más justa. Entendemos que militar no es solamente compartir convicciones o valores morales y éticos; sino construir comunidad, aprender y prepararnos para transformar la realidad efectiva.
En pos de construir una organización más grande y más formada. Creemos que nos toca participar de una tarea generacional, comprometernos con los tiempos que nos tocan vivir, y asumir la responsabilidad del desafío de construir organización que este momento nacional necesita.
En el día de la lealtad, reafirmamos la nuestra. Lealtad, para la grandeza de la Argentina y la felicidad de nuestro pueblo.
Pero la lealtad no nace de un cargo público, ni con ser gobierno. Como discutimos en el plenario, la clase obrera no decide ser leal a Perón porque era su dirigente, decide ser leal a Perón porque Perón había sido leal a sus necesidades. Y esa es la lealtad que reivindicamos: lealtad al servicio del pueblo y de la patria. La patria es el otro.; el otro merece una Argentina Justa Libre y Soberana.
Hoy en tiempos donde se pone en discusión la comunidad como eje de nuestra vida, donde se pone en pugna el valor de lo colectivo y se nos vende un futuro individual en donde la única realización a la que deberíamos atender es económica, discutir y militar una patria en dónde entremos todos es una decisión política. Nosotros y nosotras decidimos asumir esa carga.



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