top of page

Ley de Tierras: sin legitimación.

Pedro Halfon - Secundarios
hace 41 minutos
3 min de lectura

Imaginate que peleaste en Malvinas. Volviste, pasaron los años y un día vas a un juzgado a pedir que alguien le ponga un límite a la venta del país. Te responden, con todo respeto y solemnidad, que vos no tenés legitimación para pronunciarte sobre el tema. Esto no es un escenario hipotético, pasó efectivamente hace días en nuestro país. El 29 de septiembre la Corte Suprema rechazó la demanda del Centro de Ex Combatientes de Malvinas de La Plata contra la derogación de la Ley de Tierras. No resolvió si el decreto era constitucional, sino que dijo que los veteranos no estaban habilitados para reclamarlo. El amparo de los excombatientes plantea que la venta indiscriminada de tierras a extranjeros conlleva una pérdida de soberanía, y ese es el eje de todo el debate. Soberanía: esa misma que fueron obligados a defender cuando tenían 17, 18 o 19 años. El fallo que les daba la razón lo apeló el propio Estado nacional. Para que quede claro: el Estado argentino fue a la Corte en contra de los veteranos de Malvinas.


Legitimación es una palabra del lenguaje jurídico. Para simplificar, quiere decir «tenés derecho a presentarte». Pienso que, algunas veces, se la usa para dejar afuera de la Justicia a la voluntad popular, como ocurre en este caso con los veteranos. Haber peleado por nuestro territorio no te la da automáticamente, eso es verdad, pero entonces me surge una duda: si no la tienen ni ellos, ¿quién la tiene?


La Ley de Tierras fue sancionada en diciembre de 2011, durante el mandato de Cristina Fernández de Kirchner. En agosto, el Gobierno intentó modificarla en el Congreso mediante una propuesta que elevaba del 15 al 25 % el límite de extranjerización de nuestras tierras, pero no consiguió los votos necesarios. El capítulo fue retirado antes de que el Senado lo votara.

El 9 de octubre, diez días después de rechazar el reclamo de los veteranos, la Corte Suprema suspendió provisoriamente el artículo que derogó la Ley de Tierras, esta vez a pedido de una asociación ambiental. Si bien la medida no es definitiva, considero que representó un avance. Mientras tanto, el 15 de octubre, en una sesión especial, la Cámara de Diputados deberá tratar el DNU 70/23. Pienso que ese día no se discute únicamente el decreto: se discute si nos ocupamos de defender al país o, tristemente, dejamos que lo rematen.


Es la segunda vez que escribo sobre este tema y todavía me sorprenden la voluntad y la insistencia con las que el poder intenta pasar por encima de lo que la sociedad quiere y piensa. Ya lo intentaron por decreto, por ley y por tribunales. La primera vez que investigué y me pronuncié sobre el tema, estaba convencido de que el término «Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada» era un eufemismo para referirse a una norma que permitía abiertamente la balcanización de la Argentina y buscaba condicionar nuestra soberanía.


Hoy puedo decir que, después de seguir leyendo, de ver cómo avanza el tiempo y de sentarme a escribir otra vez, creo fervientemente y con convicción que, si todavía tenemos la posibilidad de decidir qué hacemos con nuestro territorio, no podemos permitir que lo entreguen: estamos obligados a defenderlo tal como lo hicieron nuestros excombatientes de Malvinas.


El jueves 15, que cada diputado sepa que lo estamos mirando. Que se siente en su banca y que haya quórum.


Todos a la calle.



 
 
 

Comentarios


  • Instagram
  • TikTok
  • X
  • Youtube
bottom of page